Sus gestos repetitivos continuaban la cadena de empeños ,
Triste el rostro y herida en su fe , el cuerpo en sangre y envuelta en la hez ,
El dominio de sus actos mecánicos le hacían superior ante el rey,
Mientras suspira alguna identidad en el aire,
No se quiere dejar ver ante la presencia de aquella,
Y algo en el ambiente flota sin detenerse ante su mirada,
Ella lo siente, hasta le palpa aunque sus manos es cal.
En un rincón del alma su espíritu revolea,
Deseando viajar a otros mundos sin fronteras,
Detiene en un instante sus movimientos absurdos ,
Inspecciona el olor de los colores a su alrededor,
Y en su mirada la gravedad se impregna al notar,
Ya no existen los colores ni las palabras ya!
A la hora de la vuelta en coche la soledad se sumerge,
Dentro muy dentro sentada en el asiento delantero,
La vieja deja instalar su alma al lado de la misma,
No quiere seguirla mientras que su viejo cuerpo decide,
En la noche de los descubrimientos ,
Toda una vida desfilaba ante el rocío imprevisto,
Sola en sus propios desafíos va muriendo,
Va saliendo del túnel eternal , de sus ojos también va saliendo,
Así el sulfuroso procedimiento se proclamaba como debía,
En el rojo cielo , las nubes apenaban el panorama,
Ya nadie se acordaba de los ochenta anos de vida,
a nadie se recordaba!


