Esta noche dormí con él,
Y como le tuve ganas,
Tuve ganas de sus pies,
De su cabello alfombrado,
Tuve ganas de su cuerpo,
De sus uñas y de su sexo.
Esta noche creo que las nubes,
Se equivocaron de camino,
Impidieron a la luna brillar,
En su alcoba habitual,
Lágrimas derrochadas en el ventanal,
Tocaban gota a gota en el cristal.
La noche fue larga y deliciosa,
Sentí sus manos a través de mis piernas,
Sus grandes y mansos dedos me robaban,
La sola única pieza del rompecabezas,
No exagero en cuanto digo,
Extirpó mi vida y mis sentidos.
Yo reía, lloraba de amor,
Mis senos erizaban sin pudor,
Ellos anticipaban la locura,
En la habitación antes cansada,
En esa noche sin luna desembocaba,
Un imperio lujurioso estrellaba.
Irritantemente desesperada buscaba sus labios,
Me enseñaba el camino la humedad de la almohada,
Paso a paso le seguía hasta llegar a su boca,
Esa fina lengua suya mojaba la mía,
Mientras nuestros cuerpos se entrelazaban,
Esa noche misma me torturaba.
Ritmo cadente y constante sus nalgas,
Al frotar el vaivén de las sabanas,
Un corazón por aquí se dejaba escuchar,
Corazon de melon y de palma,
Corazón de azúcar, corazón,
Esta noche dormí al fin con el,
¿ Y las mariposas habran volado?
Siquiera supe si el gallo canto,
Si solamente en la aurora el sol salio,
No supimos jamas si el despertar Surgio,
Esa misma noche, o en días en que llovió.
Yo no creo haber escuchado otro ruido,
Otro sonido que el de mis gritos,
Repartidos entre cuatro paredes, rebotando,
El inmenso entre ellos fue el que penetro a secas,
Sin dolor hasta mi llego cabalgando,
Todas las disculpas se esfumaron delirando.
La noche no querían terminar nunca,
Y un recuerdo cree deliberadamente,
Tome su alma entre mis manos y la guarde,
En el cofre a joyas y con llave serré ,
Su alma se quejaba desde el fondo perdida,
Yo le quise así hasta la próxima vez.
Quizás su cuerpo regresara uno de estos días,
Su alma en garantía queda junto a mi,
Asi pasaría y me besaria y yo le besaria,
Me golpearía, y yo a él le golpearia,
Se reriría, lloraría y después callaría,
y esas mismas cosas las haria tambien,
En este cuarto oscuro donde la luna no penetra,
Después de su partida recien comeienzo a ver,
Que una noche de verano era verano,
Y que esa noche misma dentro muy dentro,
En este cuerpo frágil y del tiempo destruido,
Esa noche sin estrellas mi alma todavía he consentido...